¿Cómo estamos? ¿Cómo están los niños? No más etiquetas y sobrediagnósticos

(por Nancy Erica Ortiz)

¿Cómo estamos? ¿Cómo están los niños? No más etiquetas y sobrediagnósticos

Parece ser es más fácil llevar a una consulta neurológica a un niño y encontrarle una deficiencia, un problema, demostrable o no, a través de resultados de ciertos estudios médicos, que hacerse responsable del motivo de su conducta.

Este video producido por la organización CCHR (Comisión de ciudadanos en defensa de los derechos humanos), tiene como objetivo concienciar sobre los peligros de la medicación psiquiátrica y el sobrediagnóstico de trastornos mentales en niños y jóvenes. CCHR: http://www.cchrlatam.org/index.html

¿Cómo estamos? ¿Cómo están los niños? Un compromiso para el nuevo año

El niño nace sano, excepto que haya algo que demuestre que su salud no es óptima al momento de su nacimiento. Pero si no es así, todo su ser anímico y físico está en equilibrio. También, está abierto y dispuesto a aprender del entorno que lo rodea. Su cerebro, el organo de aprendizaje, está completamente activo, recibiendo y registrando cada cosa que sucede alrededor.

¿Nos animamos a pensar que tal vez pudo haber aprendido algo que le ha hecho mal, que ha alterado su equilibrio interior o lo ha enfermado?

¿Es muy duro reconocernos responsables de lo que el niño es o hace ahora?

¿Qué tal si reiteradamente se ha estado estresando con la impaciencia, acelere o irritación del medio en el que vive?
Y, ¿si las horas y horas, de los 365 días del año, que pasó delante de la pantalla (TV, juegos tecnológicos, celulares), ahora están mostrando su consecuencia?
Y, ¿qué lugar de importancia tendrá la escuela a la que asistió o asiste, la presión por el éxito o el miedo al fracaso al que ha estado expuesto?

Y ¿si su comportamiento está mostrándonos algo que no vemos?

Todas las experiencias llegan al sistema nervioso, y alteran o contribuyen positivamente a su desarrollo y crecimiento. La construcción de su mundo emocional, espiritual y físico está completamente influenciada por lo que lo rodea.

Tal vez sea más fácil llevar a un niño a una consulta médica, psicológica o psiquiátrica, que reconocer que algo o mucho de lo que recibió ha sido perjudicial. El niño no puede negarse, no sabe qué le pasa, confía en el criterio del adulto.
Él te mira y te cree, y te ama. Aceptará el camino que elijas para él. Y si no lo acepta, ¿cómo puede negarse? Tú tienes el poder…

Es más fácil pensar que afuera está el problema y no dentro de cada uno.
Tú dirás, “no, no es fácil ver a un hijo sufrir… no quisiera que tenga un problema, pero lo tiene”. Entonces te respondo,“¡claro que no!”. El camino de mirar al niño como único responsable no es el más fácil, es el más difícil, el más delicado, incluso, el más doloroso. Cuando esto sucede, comienzas a tratar la cola, la superficie, y no la raíz. Entonces la solución no llega nunca, aparece siempre algo nuevo, una dificultad más.

Cuando observamos a un niño, estamos viendo nuestro interior... Lo que nos muestran es lo que somos o cómo estamos en el momento en que miramos. Estamos viendo también la representación de una escena que ha vivido o experimentado reiteradamente.

Muchos niños están siendo medicados, mal diagnosticados, calificados y juzgados por no responder como el medio, la escuela o la familia, lo espera. Por ejemplo, cada dos años se duplica el número de niños a quienes se está medicando por TDA (trastorno por déficit de atención). ¿Podemos pensar que hay algo incorrecto en esto?

Sin negar por ello la necesidad de ayuda para algunos niños, el proceso de sanación y tratamiento debe ser atravesado por todos los que lo rodean. Si la ayuda es solo para el que manifiesta el síntoma, se seguirá diagnosticando y etiquetando sin fin.

En este nuevo año, espero que podamos reflexionar acerca de esto. En lo grande y en lo pequeño. ¡Y más aun en lo pequeño! en las sencillas cosas cotidianas, podemos encontrar muchas respuestas.

Deseo que cada uno de nosotros aprendamos mirar a los niños por lo que Son, a escuchar lo que realmente quieren decirnos, y darles el lugar que merecen.

Y para que esto suceda, sabemos que lo primero es mirarnos a nosotros mismos, animarnos a transformarnos, y a crecer en los bellos y desafiantes momentos.

Autora: Nancy Erica Ortiz
BioEducadora

Facilitadora del:
Curso a Distancia "Los Niños de Hoy": Consultar por fechas
Curso a Distancia: “Crisis, síntomas y manifestaciones de los Niños de Hoy”: Consultar por fechas

 

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