Actitudes medicinales para los Niños de Hoy: “Momentos de real encuentro”

A lo largo de mi experiencia con niños, siendo madre y también trabajando con ellos, una y otra vez compruebo cuánto los afectan las actitudes de los adultos. Y compruebo también que, cuando estas cambian, impactan directamente en el niño haciendo un efecto medicinal para los procesos físicos, anímicos y espirituales que pueden estar atravesando.
Por eso, con esta primera entrega intento marcar un primer paso hacia un camino: que nuestras actitudes sirvan de medicina para las problemáticas de los niños de hoy. Y te invito a comprobar que no es teoría; puedes hacer tu propia experiencia, tu propia medicina, cambiando una actitud cotidiana, no solo para un día sino haciendo cambio radical, y luego observar cómo esta hizo eco modificando saludablemente algún aspecto necesitado del niño.

Busca momentos de real encuentro con el niño

Muchas veces la actividad diaria, el ritmo de trabajo o de vida general, hace que los niños estén envueltos en un seguidilla de momentos donde no son mirados, reconocidos, escuchados, tenidos en cuenta.
A ellos parece no impactarles este ritmo, incluso notas que se entretienen, hacen  sus cosas, parecen no necesitar tu observación ni presencia; entonces tu sigues en el ritmo agradeciendo que el niño no te está demandando nada. Pero…de repente por la tarde o noche, no comprendes qué está pasando, ese niño que tan bien estuvo en el día (tan bien estuvo para ti), se vuelve demandante, caprichoso, obstinado, agresivo, más otras cualidades parecidas…

Tu no comprendes qué está pasando, pero, si observas para atrás detectarás que no has tenido ningún encuentro con este niño en todo el día, y podríamos casi asegurar que lo está buscando. Con esta actitud solo busca, por lo menos por una vez, una real mirada interesada de tu parte. Por supuesto, no lo hace como acto consciente, su necesidad de contención estalla hacia afuera reclamando como puede, o como será escuchado.

Ahora ¡atención! Muchos padres en ese momento, en vez de bajar la guardia y hacer una necesaria autocritica, exigen al niño un comportamiento correcto… sin darse cuenta, esto solo hace crecer la angustia y la lejanía.
Imagina si esto ocurriese seguidamente, si solo el adulto interpreta estas manifestaciones como un acto caprichoso, y reprende al niño en vez mirar la situación desde otro lugar.  

La medicina para ese momento

Un encuentro contigo… esa es la actitud medicinal para situaciones como estas. Observa lo bien que te hace a ti también bajar el ritmo y cambiar las prioridades.
O bien, pregúntate, ¿puedes hacer que cambien las prioridades?

Incluso, luego, iras dándote cuenta cuándo puedes prevenir estas explosiones de pedido de encuentro y mirada. Y cuando esto ocurra, el niño necesitará cada vez menos ese tipo de pedido.
Tomarás actitudes medicinales preventivas, que no serán un esfuerzo si realmente te entregas a vivirlo. Notarás que para ti también es salud plena encontrarte en un momento, suspendido en el tiempo y libre de preocupaciones, con el ser que tanto amas y cuidas.

Sabes que no se necesita mucho tiempo…solo camina hacia el niño. A veces será entrar a su cuarto y hacer contacto con su mirada; puedes también observar lo qué está haciendo, dibujando o inventando, mostrar interés por ello para luego retirarte y seguir. Otras veces, será frenar el impulso de dar la tecnología como entretenimiento, porque notarás que luego el enojo y la demanda del niño aumentaran exponencialmente.

Tus saludables actitudes son la medicina para el niño que está a tu lado! Si, mirarlo de esta manera puede asustar un poco, pero a la vez, debes saber que no se trata de no cometer errores, sino de tener la intención de asumir el poder y la capacidad que tienes para ser un educador cada día más consciente y pleno.  

Autora: Nancy Erica Ortiz
BioEducadora

Facilitadora del:
Curso a Distancia "Los Niños de Hoy"
Curso a Distancia: "Crisis, síntomas y manifestaciones de los Niños de Hoy"

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